Isidro Gordi nació en Mollet del Vallés (Barcelona) en 1954. Pacifista desde muy joven, fue uno de los primeros objetores de conciencia de España, motivo por el que padeció el exilio desde 1973 al 1977. Durante este tiempo viajó por toda Europa, recalando por un largo periodo de tiempo en Grecia, cuya cultura y costumbres le cautivaron y le despertaron el “apetito por Oriente”. Regresó a España gracias al indulto concedido tras la muerte de Franco.

Nostálgico de las islas griegas, en 1979, se instala en Menorca donde tiene lugar su primer encuentro con un maestro tibetano, Lama Orgyen, experto en rituales budistas con quien toma refugio. A partir de aquellos días se vuelve un estudioso del budismo tibetano, un buscador incansable de la enseñanza que ya formará parte integrante de su vida. Junto a su esposa, Marta Moll, se convierte en uno de los pioneros del budismo en España, desplegando su labor de divulgación a través de Ediciones Amara, editorial especializada en filosofía budista.

En Menorca, en 1980, crea el Instituto Dharma bajo la guía del Venerable Gueshe Kelsang Gyatso, residente en Inglaterra y abad por aquellos días del Manjushri Institute. Su deseo era establecer un centro de estudios donde dar a conocer con rigor y seriedad el Dharma budista. Determinado a contar con los mejores medios para ello, Isidro invita como maestro residente en Menorca al Venerable Gueshe Tamding Gyatso (1927-2002) exiliado por entonces en la India. Tras un largo proceso de tramitación legal, Gueshe Tamding llega a la isla en 1987. Aquel entrañable anciano no tan solo se convertiría en Maestro del Corazón de Isidro y Marta, sino en casi un abuelo para sus hijos Shanti y Amara que le veían prácticamente a diario. Durante doce años muy intensos Isidro recibió el néctar del Dharma de boca de uno de los gueshes más eruditos del célebre monasterio de Ganden.

En la actualidad, combina la actividad de Ediciones Amara y ofrece regularmente cursos, seminarios y retiros de meditación así como enseñanzas sobre el Dharma budista creando para ello la Escuela Laica de Budismo y Meditación